La función de un cambio de ritmo es sorprender al contrario con algún golpe a diferente velocidad.
Esto se consigue realizando un determinado tiro, que él no se espera en ese momento del juego y que lo hace jugar de forma equivocada.
Por eso una de las cosas importantes en el pádel, es el saber jugar a un ritmo de juego que nos sea cómodo, y estar atentos, para que a la primera oportunidad que se nos presente, poder sacar algún tiro sorpresivo que nos permita pasar a tomar el control del punto.
Los cambios de ritmo, no significan arriesgar tiros imposibles o tomar demasiados riesgos innecesarios. Por el contrario, se trata de estar jugando a nuestro ritmo normal de juego, y de pronto cambiar la velocidad de nuestro tiro, que puede ser más rápida o más lenta.
El cambio de ritmo no tiene que ser siempre hacia una velocidad mayor, ya que por el contrario, se puede sorprender mucho al rival cambiando hacia una velocidad más lenta.
En resumen, si nos encontramos jugando lento, la sorpresa podrá ser aumentar la velocidad de nuestro tiro en dirección del cuerpo de nuestro rival, ya que se encuentra jugando tranquilo y un poco “relajado” ante nuestras bolas lentas, y cuando reciba una bola a gran velocidad, no estará preparado ni con la tensión necesaria para responder correctamente.
Lo mismo ocurre cuando nos encontramos jugando tiros fuertes y de pronto sorprendemos con una bola lenta con ángulo o hacia los pies de uno de los jugadores si se encuentran en la red, o con una bola más corta si se encuentran defendiendo. La tensión que tiene el jugador al estar recibiendo bolas rápidas, va a provocar que tenga dificultad para recibir bolas más lentas o cortas, haciendo que llegue tarde a golpearlas.

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